LOS MECHUDOS-LOS MENUDOS QUE HAN CRECIDO CON NOSOTROS
CAPÍTULO 21-EL PAJARITO LABORIOSO
“Si nunca estas, mejor te idealizo…”
Para los ojos de una niña, el primer príncipe que está allí para defenderte es aquel hombre que te mira con ternura y amor. Para ese entonces, solo lo veía en la noche, generalmente cuando me quedaba en los pies de la cama, dormida, esperando que el príncipe azul me llevara en sus brazos a mis aposentos y así lo hice por un gran tiempo hasta que él notó que ya había crecido y me despertaba para irme a dormir.
Para aquellos tiempos, el trabajo era completamente absorbente, incluso no amanecía cuando ya tomaba su carruaje para conseguir la comida del día (trabajaba de sol a sombra) para mantener a tres marranitos que como buenos niños “lo que no nos comíamos, lo volvíamos mierda”.
El descontrol era evidente en algunas ocasiones, pero nunca nos dejaba ver lo duro que les tocaba. En algunas ocasiones llegaba de mal genio. Nosotros, en la etapa de llamar la atención, en especial la del medio. Las puertas están todas remachadas con las patadas y puños que le daba, cuando me escondía para no ir a paseos familiares o simplemente por llevar la contraria. Algo que admiré siempre de mi padre era su genio muy variable, a pesar de lo ofuscado, de los gritos y de ver cómo se salía de control (como la transformación del Hombre Increíble) Nunca lo vi maltratar a mi madre ni me maltrató a mí, y vaya que yo hacía de todo por sacarlo de quicio. Mis hermanos no contaron con tan buena suerte, sobre todo la mayor, que sí recibió más de un castigo físico, y el menor una o dos veces “por huevón” como le decía. Creo que esto fue que ellos lo enfrentaban en los peores momentos y yo simplemente lo provocaba y me escondía.
Recordar aquellas épocas era ver y leer las selecciones (Read`s Diger), llegar tarde a todas las reuniones del colegio o no llegar; y los domingos a leer periódico matinal.
Mientras nosotros adquiríamos igual gusto por la lectura que por la televisión, nuestra compañera inseparable de juegos aparecía: no podía faltar la misa dominical y “Actitud Positiva” para ir a desayunar tamal con chocolate.
Había escasos amigos en el que era nuestro nuevo hogar.
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